La entidad donde vivo, una asignatura olvidada: análisis historiográfico de la educación regional en Baja California.

Ramón Humberto Díaz Ríos.

El siguiente ensayo busca reivindicar la importancia de la ya extinta asignatura y el libro con el mismo nombre “La entidad donde vivo” además de sentar las bases para un análisis profundo de la historiografía educativa regional.  Con la modificación de los planes y programas de estudio se beneficiaron muchos aspectos de la educación básica mexicana, en especial a nivel primaria, sin embargo, uno se descuidó: en la actualidad no existe ninguna propuesta que sustituya una asignatura regional, materia que pretendía dar a conocer los aspectos geográficos e históricos de la entidad baja californiana.

A través del tiempo se ha empleado a la Historia como recurso formador de identidades, por ello, desde la creación del Estado de Baja California (1952) nos ha acompañado un texto histórico dedicado a las juventudes. Actualmente la educación es vista como instrumento de desarrollo social, económico, político, cultural, así que ya no hubo una “necesidad” aparente de impartir la materia porque el Estado esta planamente consolidado. Agregando también que la Nueva Escuela Mexicana pretende regionalizar los contenidos al darle la libertad el docente, sacrificando con ello la distribución de un libro especializado.

Desarrollo:

Existen por lo menos tres enfoques para abordar los libros de texto gratuitos; 1) el análisis del texto en sí; 2) la historia de los libros; 3) cómo el colectivo docente los ha puesto en práctica. No debemos de olvidar la función estructuradora que desempeña en la sociedad la educación gratuita; por tal motivo no es descabellado decir que la instrucción básica busca formar ciudadanos responsables con una noción amplia  del cómo funciona la sociedad mexicana. Por ello el Estado emplea a los libros como un medio unificador de conciencias. [1]

El tiempo y el espacio.

No se puede hacer, estudiar o aprender historia sin sus dos ejes que le dan sentido al tender histórico. Por eso se ubica primero al estudiante de lo más cercano a lo más alejado, amplio o complejo. Situarlo de lo particular, como lo es su cuerpo, familia, escuela y después  a la colonia, municipio para llegar al Estado o región es una pieza clave para comprender la historia nacional e internacional, y así a su vez, entenderse a sí mismo. Este “entender” geográfico se debe de empalmar con el eje del tiempo. No visto como meras fechas y datos estrictamente cronológicos, sino como un “todo” que ocurre en un lugar concreto. Así quien aprende Historia llega a sus propias conclusiones, en las que relaciona los fenómenos o procesos históricos de su entidad y las relaciona con la geográfica. Que ojo, emplear solamente mapas no es geografía; a grandes rasgos es el estudiar al ser humano del pasado, compararlo con el presente pero siempre sin alejarlo de características naturales del lugar donde vivió.[2]

Por fines prácticos catalogaremos cada libro de La Entidad donde vivo con un “apodo”. No es para restarle importancia, ni mucho menos quitarle seriedad al trabajo, el motivo es más sencillo de lo que parece. Cuando estoy frente a un grupo de niños, por cuestiones prácticas normalizo el uso de “apodos” a los libros; optimiza los tiempos y evita confusiones cuando el alumno saca un libro que no es. Al decir “saquen el libro del cimarrón” o “saquen el libro del faisán” el estudiante crea una imagen mental y ubica rápidamente el texto. Ahora, ya explicado este aspecto, lo que busco es que tú, amigo lector, hagas el mismo proceso y formes esa imagen mental para ubicar rápidamente a que libro me refiero.

Según el historiador Enrique Florescano para  que la historia funcione socialmente es necesario que se cumplan con 7 aspectos; 1) el conocimiento básico de Geografía e Historia; 2) despertar la curiosidad en el estudiante; 3) revisión constante de los conocimientos históricos; 4) estimular el humanismo; 5) rebasar el campo nacional y conocer el pasado de otros pueblos; 6) para enseñar cómo funciona la vida; 7) usar el conocimiento para mejorar socialmente. [3]

¿Cuál ha sido la evolución del contenido desde sus primeros libros?

El primer libro de historia de Baja California para los niños y niñas cumple con la visión del “estado educador” que pretendía “estimular” una conciencia nacionalista, en este caso justificar al recién nacido estado bajacaliforniano. Se vio a la historia como el recurso discursivo perfecto para integrar no solo a la niñez de Baja California, sino a todo migrante que recibía la entidad. De esta manera se escribió un libro bajo criterios homogeneizadores.  

“El de Hernan Cortés”

Las “Lecciones para la Historia dedicadas a la niñez de la península[4] fue publicado en 1958, escrito por Pablo L. Martínez, reconocido historiador que escribió “Historia de Baja California”. Cabe señalar que desde 1950 hasta 1987 no existía una materia específica para enseñar la historia de la entidad. El enfoque principal del libro es planamente histórico, con tintes ligeramente nacionalistas; vanagloriando el acontecer de la republica que culminó con la formación del Estado. Su estructura sencilla parte del estilo de vida de los grupos originarios, el encuentro con europeos, primeras exploraciones, el periodo misional, el explosivo siglo XIX y por último la creación del estado.  Evidentemente, pretende ser la base historiográfica, sin embargo carece de aparato crítico, pero cumple con su función educativa.

El autor sugería una hora y media a la semana para impartir clase. A la hora de trabajarlo no hay mucha complejidad, se trataba de lecturas acompañadas con imágenes o ilustraciones, para después contestar preguntas sobre los temas leídos. Con el pasar del tiempo, los intereses del Estado en materia educativa se modificaron, ya sea por políticas pedagógicas actualizadas o por objetivos concretos para fortalecer su presencia en la sociedad.

Elementos nacionalistas poco a poco fueron remplazados por una visión integradora de la educación; la escuela se convirtió en un instrumento de desarrollo económico y social para generar bienestar en el mexicano, más que un agente nacionalista que replica valores y actitudes hacia la autoridad. [5]

“El Caracolito”

Baja California tierra extremosa y de riqueza en los mares[6] mejor conocido como “el del Caracolito”. Publicado en 1987 y reimpreso por lo menos en cinco ocasiones (hasta 1992) es un texto oficial por parte de la Secretaria de Educación Pública (SEP), cuyo autor fue Adalberto Walter Meade, con una extensión de 208 hojas. Destaca en el apartado gráfico, pues era ilustrado y a color.

A primer vistazo la estructura es similar a “Lecciones para la historia”, pero profundiza un poco más en el apartado geográfico y natural de la entidad (en la primer parte), después sigue el apartado histórico del cual solo hay texto con información muy bien explicada del acontecimiento. 

En su apartado final se centra más en la actualidad, tocando temas económicos del Estado, por ejemplo qué se produce en cada municipio. Destaca el uso bibliografía con fuentes secundarias, primarias y estadística.

“El cardón”

Baja California historia y geografía Tercer grado” [7] el libro del “cardón” marcó un hito en la historiografía baja-californiana a nivel básico. Trajo nuevos parámetros que mejoraron la manera de enseñar historia y geografía en la entidad. Un paso fundamental en la renovación de libros de texto gratuitos se vivió en la década de 1990, con su edición los productos educativos mejoraron en el estilo, metodología y didáctica.

El libro amarillo “El cardón” tuvo un tiempo de vida fue relativamente corto, con tan solo cinco años en las aulas; siendo 1993 su inicio y 1998 su final.  Su autoría es compartida con  Luis Gutiérrez Muñoz,  Soledad Cecilia Rojas Palacios y  María Alda Valez Romero, ninguno, según investigue, con formación histórica, lo cual explicaría la falta de bibliografía al final del libro. A pesar de eso resulta curioso pues, que la información mostrada es buena, adecuada perfectamente para la edad en la que se ve la asignatura, con evidente fundamento histórico.

Su organización es simple, con tan solo cuatro bloques. Los dos primeros enfocados en aspectos geográficos, principalmente buscar orientar al estudiante espacialmente; el segundo menciona elementos administrativos de la entidad (los cuatro municipios en ese momento), derechos, obligaciones, entre otras cosas; los dos últimos centrados en explicar conceptos elementales para comprender el proceso histórico que vivió la entidad.

Está dividido en 38 lecciones,  algunas no superiores a las 3 hojas. Lo que facilita dedicarle por lo menos un día a la semana para su enseñanza. En aspectos pedagógicos sus actividades son bastante buenas, no pecan en lo repetitivo y no son abrumadoras, más cuando se trata de tercer grado una etapa importante en el nivel primaria pues se enfrentan con un salto gigante en cuestión de complejidad comparado con los dos primeros años de clase.

“El cimarrón”

El libro “Baja California. Historia y Geografía”[8] o también “el cimarrón” tuvo una primera edición en 1999 y una última el 2010. Su autoría estuvo a cargo de diversos historiadores, de la cual destaca el trabajo de Marco Antonio Samaniego. Cuenta con un total de 162 hojas y su apartado bibliográfico es extenso; si se refleja en su contenido. Su organización es la más extensa con un total de 8 bloques. El primero enfocado en aspectos políticos y “administrativos”, por ejemplo, la organización de la entidad; el segundo bloque es principalmente geográfico para orientar al alumno espacialmente; el tercero centrado en conceptos históricos atendiendo el segundo el eje histórico; el resto aborda aspectos del pasado. La información está bien explicada para el grado y edad.

Es evidente la intención del texto: brindar una cantidad amplia de información histórica al estudiante, algo que contrasta con su antecesor, que se limitaba a extraer la información clave para comprender el proceso histórico. Sobre la “pedagogía” está limitado, al finalizar la lección, cuya información es extensa y bastante enriquecida la mayoría de las veces sigue una serie de preguntas y en algunas ocasiones otro tipo de trabajos[9]. El docente debía de complementar con actividades para enriquecer así las oportunidades de aprendizaje. Se podría decir que al retomar las bases históricas de esta edición se pretendía “consolidar” la entidad a las grandes oleadas migratorias que recibió Baja California durante las décadas de 1980 y 1990, en comparación con su libro antecesor.

Con esta edición se dio un gran paso en la explicación histórica de la entidad, pero hacía falta aterrizar los contenidos del libro de texto a la actualidad. La memorización y el no enlazar pasado con el presente complicaban el desarrollo de una conciencia histórica. A esto hay que sumarle otras barreras para la enseñanza de la asignatura, la poca o nula formación histórica del profesorado, lo que orilla a que alumnos terminen frustrados por recurrir a la memorización del contenido histórico, evitando los espacios de analisis y reflexión.  El escaso tiempo otorgado para impartir la clase (regularmente una hora a la semana), los métodos de enseñanza monótonos y tradicionales, la falta de estímulos económicos al docente.[10]

“El Faisán”.

Estar frente a grupo te abre un panorama de las dinámicas internas de la educación y sus principales retos en el aula. Temas que involucran la interacción de los estudiantes, la inasistencia, el contexto escolar, los tiempos de clase, las suspensiones por el clima, entre otras cosas, limitan en ocasiones impartir un contenido adecuadamente. De todas esas situaciones mencionadas hay una que destaca para este ensayo. Se trata de la falta de propuestas para enseñar historia, más ahora que no existe un libro de la entidad. Los primeros intentos por inculcar esta disciplina en los jóvenes baja californianos estaban muy alejados de la pedagogía. El exceso de contenido, por muy bueno que fuera, sobrepasaba el uso completo del libro al finalizar el ciclo escolar. No fue hasta la publicación del libro de “El faisán” que se renovó esta área, sacrificando un poco el contenido meramente histórico pero enriqueciéndolo al abarcar más ámbitos de la historia, como lo son la economía, cultura, política, social y la vida cotidiana.

Baja California La entidad donde vivo”[11]mejor conocido como “El faisán” fue publicado por primera vez en 2011 hasta 2019, bajo un nuevo enfoque educativo centrado principalmente en el aprendizaje esperado, se trata de un texto de 162 hojas. El libro está equilibrado en el aspecto histórico, actualidad, ambiental, económico y geográfico; se ve la intervención de historiadores, en donde destaca el trabajo de Mario Alberto Magaña. Trae un enfoque didáctico acertado para el grado y la edad. Su apartado visual (ilustraciones, imágenes, mapas, etc.) es correcto, mostrando lo que se explica. Contiene conceptos geográficos e históricos desglosados que orientan al estudiante a entender mejor los temas.

Está dividido en cinco bloques, el primero más “actual” posicionando al alumno en el lugar donde vive, es decir aspectos geográficos y económicos de la entidad. El resto de bloques explican los procesos históricos y mientras los relaciona con el presente. Su bibliográfica es principalmente histórica y si se ve reflejada en el libro.

Me gustaria destacar la importancia del libro del “faisán” pues se apostó por que el alumno comprendiera los procesos históricos a través de actividades lúdicas bien escogidas. Descarta la descripción cronológica de los hechos del pasado para alcanzar una comprensión analítica y global de la historia bajacaliforniana. Sustituyó la memorización de la información por una enseñanza actualizada, sencilla y accesible para la edad del grado escolar (tercer grado, con edades de 7-8 años)  en el cual se impartía la materia. [12]

“El atardecer Cimarrón”

“Baja California La entidad donde vivo”[13] conocido como “El atardecer cimarrón”,  publicado por primera vez en 2020 hasta 2023 con un total de 170 páginas es un libro centrado en la actualidad, con poco contenido histórico. En cierta manera es más didáctico, con actividades interesantes y adecuadas para el grado pero con ningún trasfondo histórico relevante. Cada tema está dividido por una manera específica de trabajar.

No hay descripción geográfica de la entidad y es necesario consultar información extra para complementar las actividades. Su principal enfoque es económico, social, ecológico y turístico.

Su aparato crítico, específicamente lo histórico no se ve reflejado en las actividades. Se trabaja más los conceptos y a partir de ahí aterrizan el contenido a la región de Baja California donde habitan. Lamentablemente la escasa formación histórica del docente cierra la oportunidad a una investigación pertinente de fuentes de información. Lo que terminaba por afectar como se impartía la materia.

¿Por qué ya no existe libro de la entidad donde vivo?

Esa pregunta me la hice a finales de agosto del 2023, cuando tuve la oportunidad de tener por primera vez en mis manos los nuevos libros de texto gratuito. Sabíamos sobradamente que la modificación de los planes y programas de estudio traería muchísimos cambios en la educación, tal vez los conceptos pedagógicos o actores eran los mismos (estudiantes, docentes y padres de familia), pero la manera en como impartir una clase habia sido modificada por completo; el hecho de que no existieran materias porque habían sido reemplazadas por los campos formativos, me tenía bastante desconcertado.

De todas esas dudas una brilló alarmantemente: ¿dónde está el libro de la entidad donde vivo? ¿A caso y no existiría dicho programa educativo? Consciente de los contratiempos que existen al distribuir un libro por toda la república (y que a veces se tardan más de tres meses en recibir libros faltantes) no le di mayor importancia, tal vez llegarían más adelante. Lamentablemente nunca llegó ese día. Pero… ¿Qué paso con la asignatura que llevaba más de 30 años fomentando una conciencia histórica regional en estudiantes de tercer grado de primaria?

Creo que la respuesta es demasiada desalentadora, es evidente que por lo menos hasta el ciclo escolar 2024-2025 no hay ninguna propuesta que sustituya la asignatura. Tomando en cuenta el artículo escrito por Alberto Garcia de “la plaza pública” desde el ciclo escolar 2023-2024 la materia ya no figuraba  en los planes educativos[14], información confirmada por el Diario Oficial de la Federación.

¿Por qué regresar la materia?

No es un capricho exigir la restitución de la materia “La entidad donde vivo” o tan siquiera del libro de historia regional para las infancias. Hay que tomar en cuenta que esta maravillosa disciplina debe de verse como una herramienta para la vida. Estimular una conciencia histórica implica entender que nuestra especie toma decisiones que modifican los procesos históricos, que sin pasado no hay presente; que todas las sociedades son móviles, es decir que se transforman, que todo los que te presidieron actuaron, sus acciones (buenas o malas) incluyeron en su presente. Alguien con una conciencia histórica desarrollada se auto reconoce, y reconoce al “otro” en un tiempo y espacio determinado. Que el “otro” es complementario a su “ser”. A grandes rasgos forma una identidad que le permite negar y unir al mismo tiempo; esa capacidad lo deja tomar decisiones para mejorar su futuro. Así se confirma la historia como un conocimiento de la vida, cuando caemos en cuenta que existir es temporal-espacial, por lo tanto, vivir es histórico, nos hacemos día con día. 

¿Qué consecuencias traería la falta de historia regional en las juventudes bajacalifornianas?

Quien se dedique al estudio y difusión de la historia está obligado a enseñar a las nuevas (y en ocasiones no tan nuevas) generaciones  la historia propia, la de los otros pueblos, hacerlos conscientes que estan dentro de un proceso que tiene miles de años.  Todo parte del seno familiar, espacio en el que el niño/a comprende que el vivir es temporal y que hay una cadena ascendiente de parientes, padres, tíos, hermanos, etc., se construye un entender que parte de lo individual (el propio infante) y se correlaciona con lo colectivo (el grupo de adultos que vive en su grupo familiar). Mediante una instrucción más formal, con ayuda de un docente se formaliza el estudio histórico; pretendiendo sobre todo, usar la historia para integrar a los jóvenes a vivir en sociedad, pues al ver el pasado y ligarlo con nuestro presente se fortalecen los lazos sociales. Es decir para actuar mejor en el presente hay que ver el pasado. [15]

CONCLUSIONES:

I

Los retos frente al aula son bastantes como ya se mencionó anteriormente. Aspectos que el docente no puede controlar son muchos; climas lluviosos, calurosos, enfermedades en los estudiantes, viajes inesperados, una mala alimentación, falta de sueño,  incluso hasta un ataque de piojos en la escuela puede interferir en el proceso de aprendizaje del estudiante. Todos ellos interfieren en una enseñanza de la historia.

II

Partiendo al tema principal del ensayo… ¿por qué ya no existe libro de historia regional? La respuesta creo que se puede encontrar en “la Nueva Escuela Mexicana” (NEM). No es de extrañar que el libro haya sido eliminado del catálogo escolar después de la aplicación del nuevo proyecto educativo nacional. Tomando en cuenta una de las principales características de la modificación de los planes y programas de estudio (vincular los contenidos de la comunidad) se ve “poco necesario” la publicación de un libro específico para contenidos regionales, pues con el nuevo enfoque de la NEM, todo contenido ya es regionalizado. Claro, no se evalúa a profundidad los impactos que trae no enseñar historia regional o elementos geográficos elementales de la entidad. Se da por hecho que el docente los vaya a mencionar cuando “se crea necesario”. Pero como ya expliqué, la falta de formación histórica, o barreras para el aprendizaje dificultan la enseñanza de contenidos históricos, a veces quedando a segundo plano, más aun si no existe un libro específico dificultando el acceso a la información geografía e histórica de la entidad.   

III

A lo largo del trabajo de investigación se realizó una breve descripción de cada libro de texto empleado en la enseñanza de “la entidad donde vivo”. La distribución gratuita del libro fue un punto de partida para el docente y estudiante, marcaban la guía para el entender geo-histórico del estado de Baja California. Al analizar los textos uno a uno comprendemos cuales han sido las prioridades del estado. Resulta interesante que a medida que pasaba el tiempo la historia fue pasando a segundo plano. En un inicio las actividades eran monótonas, la cantidad de información (principalmente de historia) era abrumadora. Con cada nueva edición se apostaba en lo didáctico, diversificando la manera de aprender pero sacrificando el contenido. Se llegó a un punto de equilibrio con la publicación del “faisán”. Ahí la información era suficiente y las actividades bien centradas. Resulta preocupante que en la edición del “atardecer cimarrón”, texto que círculo de 2020-2023, las actividades estaban enfocadas en resaltar el presente, llegando a parecer un libro más que histórico uno “turístico”.

IV

No me gusta la frase cliché  “el que no conoce la historia está condenado a repetirla”, tal vez la frase “la historia no se repite… pero como rima”  me produce un ligero gusto. Sea cual sea el dicho no podemos negar que el entender histórico es algo clave para la vida cotidiana. Si asumimos que “vivir es histórico”, que nuestras decisiones impactaran al futuro nos brinda la oportunidad de tomar decisiones que mejoren mi vida.  Los libros de historia (regional, nacional, internacional) nos facilitan el acceso a la información del pasado; hay un hecho y es que para aprender historia hay que leer (aunque claro hay otros medios). Por ello es importante que se distribuya gratuitamente un libro dedicado a la entidad o un libro de contenido histórico. Tercer grado es el primer eslabón de complejidad a nivel primaria, a partir de aquí el comprender del estudiante se abre a más panoramas. Sin un libro que guie al alumno a entender primero su historia personal, familiar, municipal, y estatal, se complica mucho entender la historia nacional en un futuro.

Bibliografía:

  1. Adalberto Walter Meade, Baja California tierra extremosa y riqueza en los mares, SEP,  México, 1992.

[1] Pilar Gonzalbo Aizpuru (coord.); Historia y Nación 1. Historia de la educación y enseñanza de la historia, México, El colegio de Mexico, 2002, p. 164.

[2] Pilar Gonzalbo, historia de la educación, pp. 202-203.

[3] Enrique Florescano, “para que enseñar historia”, Nexos, 1 de mayo de 1999, en https://www.nexos.com.mx/?p=9250

[4] Pablo L. Martinez, “lecciones de historia de Baja California dedicadas a la niñez de la peninsula”, Editorial Baja California, 1958.

[5] Pilar Gonzalbo, historia de la educación, p. 176.

[6] Adalberto Walter Meade, Baja California tierra extremosa y riqueza en los mares, SEP,  México, 1992.

[7] Luis Gutiérrez Muñoz, “Baja California Historia y Geografía. Tercer Grado”, SEP, México, 1993.

[8] Lucia del Carmen Leon Velazco, “Baja California. Historia y Geografía”, SEP, México, 2004.

[9] A pesar de poseer actividades buenas como la elaboración de marionetas, exposiciones, historietas el espacio designado para explicarlas tiende a ser repetitivo y poco llamativo para el estudiante.

[10] Enrique Florescano, “para que enseñar historia”…

[11] María del socorro Acevedo Ramírez (coord.), “Baja California La entidad donde vivo”, SEP, México, 2011.

[12] Pilar Gonzalbo, “historia de la educación”… pp. 201-203

[13] Alberto Sánchez Cervantes (coord.), “Baja California La entidad donde vivo”, SEP, México, 2022.

[14] Alberto Garcia, “¿Qué pasa con el material de “la entidad donde vivo” para tercer grado de primaria?,  La Plaza Publica, 21 de agosto de 2023,  consultado en:  https://laplazapublica.com/que-pasa-con-el-material-de-la-entidad-donde-vivo-para-tercer-grado-de-primaria/

[15] Florescano, “para que enseñar historia”…

Deja un comentario