Migrantes centroamericanos a su paso por México a inicio del nuevo milenio: olvidos y memoria en tiempos de la posmodernidad

Por: Felipe Javier Galán López

Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana

Las migraciones irregulares durante los primeros años del nuevo siglo en México

Las rutas de ferrocarril de carga de México cruzan por sus patios, y con ello prácticamente todos los migrantes centroamericanos que pretenden llegar, por esa vía, a Estados Unidos. Lechería es ahora más que una estación de tren: se trata de una peligrosa garita migratoria, donde los indocumentados son el botín de guerra para policías, guardias privados y pandilleros. Historias que ya no son del sureste únicamente: emigraron al centro del país (Najar, 2003,1).

Las migraciones de personas de origen centroamericano hacia los Estados Unidos y su paso por México a principio de siglo XXI fue algo frecuente, que está documentado en notas periodísticas, informes del Instituto Nacional de Migración (INM)[1], en estudios científico-sociales realizados por equipos de trabajo, gobiernos, organizaciones internacionales[2] y nacionales.

A pesar de que millones de personas siguen migrando y es considerado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como un reto global, es muy importante reflexionar acerca de lo que sucedió a inicios del nuevo milenio, pues se trató de un tiempo utópico, de esperanzas, sueños y de cambios sustanciales. En México llegó al poder en diciembre del año 2000, impulsado por un cambio político el licenciado Vicente Fox Quesada por el conservador Partido Acción Nacional (PAN), que al paso de los años resultó ser un gran fracaso para el sistema político mexicano.

A 25 años de distancia es necesario recordar el momento que se vivía y las condiciones sociales que se dieron en el inicio del milenio, pues en el presente las migraciones en prácticamente todo el mundo se han multiplicado, pero las medidas y las políticas, así como la forma en que se mira al migrante se han recrudecido. En especial por parte del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica durante el segundo mandato de Donald Trump (2024-2028), quien está aplicando medidas drásticas y de terror en especial hacia migrantes de países centroamericanos.

La implementación de políticas neoliberales en las dos últimas décadas del siglo XX, provocaron una fuerte crisis económica en México, en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. En los primeros años del nuevo siglo la población centroamericana fue golpeada por catástrofes naturales, por una economía neoliberal que se recrudeció y por fuertes crisis y por gobiernos corruptos en cada nación, por lo que las migraciones se intensificaron. Derivado de eso las medidas para detener migrantes aplicadas tanto en Estados Unidos como en México, tuvieron que ver con endurecer acciones y para tratar de impedir el tránsito masivo.

El cruce de indocumentados por México es considerado como el más peligroso del mundo a inicio de siglo XXI[3], debido al alto índice de muertes que se sucedieron. A pesar de que la migración ha existido a lo largo de la historia de la humanidad, el inicio del milenio resulta importante para ser analizado, pues el contexto político, el modelo neoliberal y el auge la globalización, provocaron migraciones intensas, por lo que el fenómeno social se agudizó y requiere ser comprendido, ya que las migraciones lejos de terminarse siguen en aumento.

En los países centroamericanos la desigualdad social que se vivió a principio de siglo XXI, provocó que año con año el número de migrantes en busca del “Sueño Americano”[4] creciera. La política económica del proyecto neoliberal condenó a una gran parte de su población a buscar mejores oportunidades y salarios dignos fuera de sus países, durante los dos periodos de gobierno de George W. Bush en Estados Unidos de Norteamérica (2001-2009), durante esos dos periodos las políticas antiinmigrantes fueron crueles.

Existen muchas problemáticas derivadas del tema de la migración, una de ellas tiene que ver con las rutas que siguieron las personas provenientes de Centroamérica para llegar hasta el norte de México y para cruzar hacia Arizona en Estados Unidos.

El largo camino resultó complicado, los migrantes vivieron y padecieron de terribles condiciones, para llegar hasta los Estados Unidos, para hacerlo enfrentaron obstáculos a lo largo y ancho del territorio mexicano. La población centroamericana invisibilizada vivió el desprecio en México, pero también la solidaridad en algunas localidades como por ejemplo en la comunidad de La Patrona en el municipio de Amatlán de los Reyes en el estado de Veracruz, cerca de Córdoba, donde un oasis de apoyo y solidaridad encabezado por un grupo de mujeres conocidas como “Las Patronas”[5] encabezaron un proyecto hoy muy conocido y reconocido por su empatía con los migrantes.

El trato en las estaciones migratorias a cargo del Instituto Nacional de Migración, en los municipios de la frontera sur, en las estaciones de trenes y en diversos puntos de México, representaron obstáculos difíciles de pasar para la gran mayoría de los migrantes centroamericanos.

Miles de ellos padecieron de racismo, fueron víctimas de violencia por parte de grupos delictivos y fueron víctimas del narcotráfico. Hubo casos documentados de personas que perdieron alguna parte de su cuerpo en accidentes en las vías de ferrocarril y otros tantos perdieron la vida. Las razones principales por las que salieron de sus países tuvieron que ver con las fuertes crisis económicas. A ellos los vamos a concebir como migrantes posmodernos irregulares centroamericanos, que padecieron, sufrieron tortura, discriminación y racismo.

Migración irregular, globalización y postmodernidad

Para analizar el fenómeno migratorio y su importancia, resulta esencial comprender el contexto histórico y las condiciones tanto económicas como socioculturales a finales de siglo XX e inicio de siglo XXI. Al respecto Castillo (2000, p. 135) afirma que:

Sin embargo, durante los años noventa se produjo una serie de cambios sociales que modificaron nuevamente el comportamiento de las migraciones en la región. En todos los países, los cambios en la situación política permitieron el desarrollo de un flujo significativo en sentido inverso, como fue el del retorno o la repatriación de flujos importantes de refugiados. El retorno de las poblaciones refugiadas no siempre pudo dirigirse a sus lugares de origen, pues en ciertos casos sus viviendas y terrenos habían sido ocupados durante su ausencia, como parte de una política orientada a su dispersión.

La gran mayoría de indocumentados que intentaron cumplir el llamado Sueño Americano fueron de El Salvador, Honduras y Guatemala, países que además tuvieron conflictos bélicos con presencia de guerrillas en las décadas de 1970 y 1980 y de México. Además, en estos países se vivieron fenómenos naturales que provocaron migraciones masivas, por ejemplo, en el año 2005 el huracán Stan[6], causó estragos en Centroamérica, lo que provocó el aumento en el número de migrantes hacia México y Estados Unidos.

El fenómeno migratorio ha existido a lo largo de la historia, la gran diferencia es que el modelo de economía global en los primeros años de un nuevo milenio y la ubicación del migrante dentro de un esquema posmoderno, provocaron que el tipo de migración tuviera características peculiares que hicieron de la migración un problema social muy complejo y cruel.

La relación entre postmodernidad, globalización y migración permite ubicar histórica y socialmente el problema de los migrantes centroamericanos a los que en este texto vamos a clasificar como migrantes en proceso de postmodernidad, porque el elemento central fue el cumplir con la necesidad del llamado “Sueño Americano”. Para comprender lo anterior se anotan algunas características de la postmodernidad vista por Lash (1997), la globalización analizada por García Canclini (2005) y la definición de migrante irregular que utilizó Ana Villafuerte (2005) para estudiar las migraciones a inicio de siglo XXI.

Para Lash (1997), la posmodernidad tiene que ver con un régimen de significación en el que se producen objetos culturales; lo analiza como concepto sociológico. Lash afirma que implica una economía cultural, con una relación entre significante, significado y referente. Se presenta como un proceso de des- diferenciación, donde la imagen va a adquirir un significado esencial. Al contrario de lo que es la modernización como proceso de diferenciación, la postmodernidad va a ser un proceso de des-diferenciación.

La posmodernidad como paradigma cultural des- diferenciado, según Lash tiene como característica lo siguiente: una relación entre tipos de objetos culturales producidos, relación de lo cultural como conjunto con lo social, una economía cultural y un modo de significación (Lash, 1997).

Un ejemplo de representaciones sociales en la posmodernidad que es un elemento básico para producir migrantes, lo tenemos en la representación imaginaria del “Sueño Americano”, pues representa la esperanza, el sueño, la mejora en la economía personal del migrante, el desarrollo, el progreso y sobre todo, representó la posibilidad de salir de un país en crisis económica aguda y de una violencia constante hacia la esperanza de una mejor calidad de vida y de dignidad en los Estados Unidos en especial en los primeros cinco años del nuevo siglo XXI.

El fenómeno de la globalización es parte de un capitalismo acelerado, que ha venido creciendo a partir de las políticas neoliberales aplicadas en países capitalistas a partir de la década de 1980 del siglo XX. La globalización tuvo que ver con la creación de regiones empobrecidas, de países económicamente débiles, que durante buena parte del siglo XX fueron llamados “Tercer Mundo”. En muchas de esas naciones incluidas las de Centroamérica, sus gobiernos se vieron obligados a producir mano de obra barata entre su población más pobre. La globalización provocó desigualdad, sus efectos han sido desequilibrantes. Este modelo político se intensificó en América Latina y tuvo su mayor auge en la primera década del nuevo siglo.

García Canclini analiza en su obra Culturas híbridas (2005), la forma en que distintas identidades culturales coexistieron con un proyecto global, y en lo particular estudió las interconexiones entre grupos sociales, étnicos, culturalmente diversos. Los grupos de migrantes se encuentran en la dinámica de las culturas híbridas posmodernas, son producto de la polarización de la sociedad, la desigualdad, las crisis económicas y el “Sueño Americano”. 

Existen diferentes clasificaciones para estudiar a los migrantes, para este trabajo utilizamos la definición de ‘migrante irregular’, para ubicar a los miles de centroamericanos que cruzaron México de manera ilegal hacia Estados Unidos. Ana Villafuerte (2005) lo define:

Mención especial merece la situación de la migración irregular, la cual se da ante la imposibilidad de salir del país de origen de forma legal, exponiendo a las personas al riesgo de caer en manos de redes de delincuencia organizada que se dedican a la trata de personas y al tráfico ilícito de migrantes. Así, la migración irregular trae consigo condiciones de explotación para la persona, mismas que se manifiestan en la involuntariedad del tipo de trabajo, las condiciones de humillación, maltrato físico y psíquico, el reclutamiento para la industria del sexo, las amenazas de muerte, la coacción y el engaño. Todo esto lleva a enfatizar como característica de la migración a la vulnerabilidad, la cual expone a los migrantes a la trata o al tráfico, dada su necesidad de encontrar trabajo para subsistir, lo que se relaciona directamente con la falta de documentos que regularicen su situación; ocasionando que muchos de los migrantes sean llamados en forma discriminatoria ilegales. (Villafuerte, 2005, p. 14)

Migrantes irregulares centroamericanos en su paso por México

El Instituto Nacional de Migración (INM), concibe a México como un país de origen, tránsito y destino de migrantes. Si bien es cierto que es destino de migrantes, muchos miles de ellos han encontrado un destino peligroso, a su paso son tratados como delincuentes, discriminados, utilizados como objetos sexuales en el caso de mujeres sobre todo jóvenes, y un buen número de ellos se topan con la muerte.

En su camino hacia la frontera norte, la mayoría de los migrantes centroamericanos juegan su suerte al emprender el viaje a lo largo de las vías de ferrocarril de sur a norte, cruzando la mayoría de ellos por el estado de Chiapas, ubicado en el sureste del país, es ahí donde tomaron el ferrocarril llamado “La Bestia”[7]. A su paso por los ríos Suchiate y Coatán, muchos centroamericanos fueron víctimas de polleros, pandilleros, grupos organizados, muchos de los cuales estaban en complicidad con autoridades del INM, además de bandas delictivas, entre las que se encuentran también las conocidas comúnmente como ‘Maras Salvatruchas’[8].

El INM, consciente de la problemática que representaba la altísima migración a inicio de siglo XXI, tuvo un centro de estudios que hizo importantes publicaciones, que permiten comprender las dimensiones de la problemática.

El largo camino hacia el irregular posmoderno sueño americano que emprendieron miles de migrantes centroamericanos, está lleno de historias, muchas de ellas estremecedoras, crueles e inhumanas. Las cifras oficiales dadas a conocer por las autoridades tanto mexicanas como estadounidenses, se reducen a números fríos frente a la compleja situación que vivieron a inicio de siglo XXI los migrantes en su largo viaje por tierras mexicanas, pero están llenas de historias crueles e inhumanas, casi todas han caído en el olvido.

 En los estados mexicanos fronterizos existieron programas de atención al migrante, que no fueron suficientes para enfrentar el problema. Por ejemplo, existieron los denominados grupos ‘Beta’, que ofrecieron ayuda y guía a los migrantes, y que se establecieron en ciudades fronterizas como Tenosique en el estado de Tabasco, en Comitán y Tapachula en Chiapas y en Acayucan Veracruz[9].

También se establecieron en municipios no sólo fronterizos, lo hicieron en estaciones migratorias, módulos de vigilancia tanto de agentes del INM, como del Ejército Mexicano, en las policías estatales y policías municipales. Pero cabe destacar que en vista de la situación de extrema pobreza que obligó a los centroamericanos a abandonar sus países, la mayoría de ellos intentaron cruzar México a través de las vías de ferrocarril, abordando trenes de carga, subiendo en los vagones y soportando además todo tipo de climas, que iban desde temperaturas extremadamente cálidas en el estado de Chiapas, hasta fríos intensos sobre todo por las noches una vez que cruzaban las regiones montañosas de los Estados de Veracruz, México, Puebla y Tlaxcala.

Los trenes y las estaciones de ferrocarril fueron los lugares donde muchos migrantes sufrieron atropellos, violaciones a sus garantías individuales, donde los despojaron de sus muy pocas pertenencias, y fueron maltratados y golpeados, además de que en muchas ocasiones llegaron a caer de los vagones y perdieron algún miembro del cuerpo o incluso la vida.

Es además donde incluso agentes del INM, policías y soldados en vez de ayudar a los migrantes, actuaron de manera arbitraria y cometieron delitos, de los cuales a muy pocos se les dio seguimiento, debido a que los migrantes centroamericanos viajaban sin documentos, por lo que fueron invisibilizados.

Isabel Vericat Núñez, periodista del diario mexicano La Jornada, en su artículo titulado La otra frontera (México-Guatemala), afirmó que la “frontera norte de México empieza en el sur” (Vericat, 2007). Posterior al huracán Stan que devasto una parte importante de Centroamérica en 2005, afectando también el estado de Chiapas en México, las rutas de los centroamericanos se modificaron, y tuvieron que cruzar a pie muchos kilómetros, y en el camino enfrentaron tanto las condiciones climáticas como a pandilleros, polleros y policías que los asaltaron.

Después del huracán Stan, la primera estación de ferrocarril se encontró en la ciudad de Arriaga Chiapas, lugar al que muchos centroamericanos llegaban cansados, sin dinero y hasta golpeados. Algunos fragmentos de la descripción periodística ilustran la triste situación de discriminación y atropello que vivieron los migrantes irregulares al llegar a la estación de ferrocarril en Arriaga Chiapas, para abordar el tren de la línea Chiapas-Mayab.

El segundo límite sur de la frontera norte es Arriaga, lugar donde arranca el tren de carga de productos pesados convertido por necesidad en medio de transporte gratuito para muchos migrantes sin otros medios. Aferrados a salientes, escalones, pequeñas plataformas y cualquier asidero, a la intemperie, viajan en condiciones de debilidad física y de fortaleza anímica muchas mujeres y hombres en edad de merecer un futuro menos fatal que el que les está destinado. Algunos acaban muertos o con el cuerpo incompleto, como ellas mismas dicen, las mujeres con las que conversamos en el albergue para accidentados por el tren. «No estoy completa.»…El factor de mayor desigualdad en el mundo es el lugar de nacimiento. El nombre y el apellido, el color del rostro y las facciones exponen a los más afortunados que viajan por carretera a la arbitrariedad de las múltiples revisiones, de día y de noche, de las que sólo se libran algunos indocumentados con suerte… Porque en la travesía hacia el paraíso (perdido), se pasa por un limbo o un purgatorio, en ascenso y en espiral, y en zigzag, hacia el norte del infierno, a través del laberinto de trampas tendidas por el hombre y la naturaleza, en el que las Ariadnas sirven a veces con su cuerpo para franquear algunas verificaciones y extravíos. En el mejor de los casos, cuando delincuentes o judiciales no las violentan y dejan sin habla y sangrando en plena maleza… Tratados como extranjeros y como delincuentes, cuando son migrantes que ejercen su derecho a la libre circulación, son considerados un peligro, son el «otro». No hay marcha atrás, y aunque los regresan a los lugares de los que han huido, lo vuelven a intentar de inmediato. (Vericat, 2007, 8-9).

Durante su viaje, los migrantes que lograron continuar, atravesaron los estados de Oaxaca y Veracruz, y en muchos de los pueblos que pasaron, sufrieron de las mismas condiciones. En medio del desierto abismal de la crueldad, que contrasta con la vegetación exuberante tropical del sureste mexicano, pero cabe destacar que existe un oasis para muchos migrantes que encontraron alivio en su viaje.

En su arribo en el municipio de Amatlán de los Reyes, cerca de la ciudad de Córdoba Veracruz, familias pobres que vivían a las orillas de las vías de ferrocarril, muchas de las cuales tienen algún familiar o amigo viviendo en los Estados Unidos, fueron solidarios con los centroamericanos y les ofrecieron ayuda. En el trabajo periodístico de Guadalupe López (2003), se describe cómo incluso la organización de grupos religiosos permitió fundar la casa de ayuda al migrante.

En Córdoba, la ayuda a los indocumentados proviene de los más pobres. De familias que habitan en las colonias Pénjamo, San Miguelito y Cándido Aguilar, entre otras, asentadas a orillas de las vías del ferrocarril. Los vecinos son testigos cada día del paso de cientos de indocumentados encaramados en los furgones, de su huida hacia los cañaverales cuando los persiguen policías y autoridades migratorias, así como del hambre que mitigan con los alimentos que les ofrece la gente. «Preparamos bolsas con comida, salimos y les damos. Nos gritan que quieren agua y casi toda la gente les da, y también pambazos, tortas, lo que tenga uno. Hay trenes en los que vienen como 200, y vienen mojándose junto con los niños que traen y se quejan de que les pegan», comenta una mujer que dijo que permite a migrantes pasar las noches de lluvia bajo el alero de su casa, y adentro si son mujeres con niños. En otras casas también les dan refugio. (López, 2003, 1)

Las llamadas “Patronas”, han sido reconocidas por su solidaridad con los migrantes y constituyen un ejemplo de apoyo a nivel internacional. Quienes con un poco de alivio pasaron las estaciones de ciudades como Córdoba y Orizaba, cruzaron en tren las regiones montañosas y frías de los estados de Veracruz, Puebla y Tlaxcala, en donde muchos vencidos por el sueño y por el frío, cayeron de los vagones de carga y murieron, otros también fallecieron por hambre, o incluso por desesperación se entregaban a los agentes del INM, que los esperaban en las estaciones de las ciudades de Apizaco en Tlaxcala, y en la capital del estado de Puebla, en donde las cárceles se llenaron de migrantes, sin embargo una de las estaciones de tren más temidas por los centroamericanos fue la de Lechería, en el municipio de Tultitlán estado de México, muy cerca de la Ciudad de México.

Todas las rutas de ferrocarril de carga del país confluyen en esta zona del municipio de Tultitlán, estado de México. Aquí llegan los trenes que provienen del sureste, y de sus patios salen los convoyes que se dirigen a la frontera con Estados Unidos…De acuerdo con testimonios de algunos migrantes, Lechería es, junto con Tapachula, Chiapas, uno de los sitios más peligrosos para los indocumentados, a quienes, cuentan vecinos de la colonia, la policía municipal suele detener con la ayuda de perros; agentes judiciales propinan severas golpizas durante sus operativos y de los cuales los pandilleros locales se nutren con el dinero que les roban, a veces nada más con la pura amenaza de entregarlos a la migra…»Llegan todos golpeados, algunos todavía sangrando», dice la propietaria de una tienda en la calle Abasolo, a unos metros de Francisco I. Madero. «Los más abusivos son los judiciales, porque la migra, cuando llega a venir, los detiene y ya, pero los otros se ensañan con los muchachos». (Najar, 2003,3).

Comentarios de cierre

La frontera norte empieza en el sur sin duda alguna así fue a inicios del esperanzador pero fallido tiempo político del siglo XXI. La población centroamericana que logró huir de la migra mexicana, de la policía, de pandilleros, de las crueles maras salvatruchas, en los primeros años del nuevo milenio se enfrentaron a los retos de las estaciones de ferrocarril en el sur, centro y norte de México. Antes de su dolorosa llegada a los estados fronterizos de Sonora, Tamaulipas, Baja California, para intentar cruzar de manera ilegal hacia Estados Unidos.

Pero también se enfrentaron a ser invisibilizados, a no ser nombrados y en algunos pocos puntos a la solidaridad de comunidades como es el caso de las Patronas en el municipio de Amatlán de los Reyes Veracruz, donde hasta el presente un grupo de mujeres se encuentra trabajando para brindar un poco de esperanza a los indocumentados en su paso hacia los Estados Unidos.

Los desiertos de Sonora y Arizona fueron lugares crueles, con una vegetación árida, de temperaturas extremas de calor por el día y de frío seco por la noche, por lo que en los primeros años del nuevo milenio cobraron la vida de migrantes centroamericanos, ¿Quiénes de ellos tienen un lugar en la memoria?, en su mayoría han quedado en el olvido y en muchos casos una solitaria cruz en el desierto recuerda que los primeros años del siglo XXI en el periodo de Vicente Fox en México y de George Bush en Estados Unidos, también fueron de muerte y terror.

La inmensa mayoría de los migrantes centroamericanos viajaron sin sus documentos que los identificaban como ciudadanos guatemaltecos, hondureños, salvadoreños o nicaragüenses, pero en las cifras de la patrulla fronteriza de Texas y Arizona, o del Instituto Nacional de Migración en México, solo fueron un número más, sin nombre, y cuyo único delito fue el haber nacido en una región geográfica duramente castigada por el proyecto de economía neoliberal. Fueron migrantes posmodernos irregulares en busca del Sueño Americano y víctimas de una globalización atroz, aplaudida en aquellos años en los foros de Davos Suiza, y celebrada por los gobiernos de México y Estados Unidos.

El problema fue complejo tanto para las naciones de Centroamérica como para México al ser paso de migrantes. Para Estados Unidos, cuya política migratoria ha sido cruel y despiadada, los muertos en esos años representan y le apuestan a un abominable olvido.

Resulta necesario por lo tanto recordar, reflexionar sobre los grises años del periodo neoliberal de migraciones posmodernas irregulares en el intento por alcanzar el sueño americano, pues hoy en día es necesario establecer nuevas estrategias frente al poder imperial, de corte fascista, cruel y despiadado que el actual gobierno de Donald Trump está ejecutando contra los migrantes a nivel global.

 Es necesario buscar alternativas para enfrentar la problemática de la migración hacia el futuro y no olvidar lo que se vivió en el momento de mayor auge de la economía neoliberal, es decir la primera década de siglo XXI, que deberá ser recordada también por ser expulsora de migrantes desde Centroamérica en busca del Sueño Americano.

Referencias


[1] Para consulta sobre informes del Instituto Nacional de Migración en México, consultar la siguiente página web: https://www.gob.mx/inm/documentos/informe-de-gestion-gubernamental-igg-del-instituto-nacional-de-migracion

[2] Informe de migraciones como un desafío internacional, ver: https://www.un.org/es/global-issues/migration

[3] El portal de la organización “Proyecto de Migrantes desaparecidos” considera ala frontera México-Estados Unidos como una de las más peligrosas del mundo, ver su página web: https://missingmigrants.iom.int/es/node/1991686

[4] Para conocer lo que comúnmente se conoce como “Sueño Americano” ver este artículo: https://unamglobal.unam.mx/como-empezo-el-sueno-americano/

[5] Para conocer más sobre las mujeres conocidas como Las Patronas, ver: https://revistaconciencias.mx/las-patronas-un-puente-de-humanismo-sobre-las-vias-del-olvido/

[6] Para conocer los efectos del huracán Stan: https://academia-lab.com/enciclopedia/huracan-stan/

[7] La Bestia o el tren de la muerte: https://www.travelreport.mx/destinos/nacionales/recorrido-de-la-ruta-de-la-bestia/

[8] Para leer sobre la historia y denominación de los Maras Salvatruchas: https://insightcrime.org/es/noticias-crimen-organizado-el-salvador/mara-salvatrucha-ms-13-perfil/

[9] Información sobre los Beta del INM: https://www.gob.mx/inm/acciones-y-programas/grupos-beta-de-proteccion-a-migrantes/

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