De Extranjeros No Deseables. Apuntes sobre el racismo y otros episodios de exclusión en el noroeste de México y San Luis Río Colorado.

Por: Alvaro Apodaca Mendoza

“No me parece justo que siendo Sonora parte integrante del Territorio de la Republica Mexicana, le echen plagas sociales y económicas de tal naturaleza, cuando hay medios de evitar estos males mandando a sus respectivos países a los individuos no deseables”[1]  

Feliciano Anaya. Comisario de Policía de San Luis Río Colorado.

Violencia en el Noroeste

Durante los años veinte y treinta del siglo XX, México, en particular Sonora, experimentó uno de los procesos más acalorados referente al racismo y discriminación en el país. En un contexto de campañas nacionalistas que optaban por un discurso y políticas excluyentes contra el extranjero, donde México pertenecía a los mexicanos, fueron las comunidades indígenas, orientales y medio orientales quienes se vieron particularmente afectadas. Si bien, la justificación recurrente recayó en una cuestión higiénico-sanitaria, la prensa y los expedientes revelan otra cara del mismo fenómeno. Regionalmente (Mexicali, San Luis Río Colorado, Nogales, California y Arizona) se vieron enfrascados en toda una dinámica migratoria que tuvo toda clase de matices, tanto negativas como positivas, cabe entonces cuestionar ¿de qué manera impactaron dichas campañas en la región?

Tras terminar la revolución mexicana México emprendió diversas iniciativas enfocadas a la regeneración nacional bajo los ideales de la revolución promovidas por los grupos hegemónicos instaurados en el poder bajo el lema “Por la Patria y por la Raza”. Entre ellas destacan las iniciativas educativas para combatir la inmoralidad, antirreligiosas para desfanatizar a la población y profilácticas para establecer la fuerza y sanidad en los individuos; en dicho contexto destacan acciones como la creación de la Secretaría de la Educación Pública en 1921, las campañas educativas de Abelardo L. Rodríguez en el Distrito Norte de la Baja California de 1923 a 1930, la guerra cristera vivida en los años veinte y treinta del siglo XX y las campañas de salubridad, es en este marco donde entra la animadversión contra determinados grupos minoritarios (chinos, hindúes, japoneses, etc.) quienes no encajaban dentro del canon estético e ideal del plan nacional. Asimismo, un frente relevante en contra de dichos grupos era el económico, particularmente referente al empleo.

Las autoridades, la población y la prensa dieron pauta a una serie de acusaciones y señalamientos en pro de la nación e importantemente, de la raza. La idea de la raza es un factor que permeó en toda la comunidad durante la postre de la revolución mexicana, dicha idea, que alude a un conjunto de rasgos fenotípicos de una comunidad, sector o población, tuvo un papel fundamental en la construcción del Estado posrevolucionario, y es a través de esta misma idea que se justificaron una serie de conductas y políticas xenofóbicas en la nación. La existencia de la Junta Central Nacionalista, cuyo lema era “en defensa de la raza” se explica a partir de la misma necesidad del Estado por instaurar un orden racial y cultural que se apegue a los ideales de la nueva república.

Regionalmente, para 1919, principalmente los chinos (quienes habían migrado al norte y noroeste de México y oeste y suroeste de Estados Unidos) se encontraron con los primeros indicios de aversión política, que, como primera medida, por mandato del coronel Esteban Cantú, Gobernador del Distrito Norte de la Baja California, se les negó el acceso a las comunidades asiáticas al estado debido a la poca transparencia dentro de las políticas de migración y trabajo.[2]

Dicho proceso tuvo diversas matices, por una parte, esta medida sentó las bases para la relación que se entablaría con dichas comunidades, quienes para tal momento tenían gran presencia en el valle de Mexicali, logrando cultivar exitosamente el tan conocido algodón para muchas de las grandes compañías de irrigación como la Colorado River Land Company, mismos que encontraron en la comunidad china una mano de obra barata y eficiente. Producto de la I Guerra Mundial, para entonces se explicaba que, debido a la bonanza del campo, los chinos, hindúes y negros experimentaban una época de riqueza en tierras mexicanas y del valle imperial, ante esta situación y rápido crecimiento económico, el periódico de Los Ángeles, California La Prensa publicó la siguiente entrevista a los funcionarios públicos de dicha administración referente al tema:

Dijosenos que el empleo de los chinos hubiera traído como consecuencia inmediata que los nacionales quedaran en condición verdaderamente aflictiva, ya que se encontrarían carentes de toda clase de medios de vida. Lo anterior ha orillado al coronel Cantú a prohibir la entrada de chinos en el Distrito Norte, ya que hubiera dado lugar a un serio problema.[3]

Dentro del mismo marco, el coronel Cantú habría proclamado diversos discursos referentes al tema, donde priorizaba la soberanía nacional sobre la extranjera, incluyendo tanto estadounidenses como chinos. “Mi más grande anhelo ha sido poblar estas regiones con habitantes genuinamente mexicanos”[4] fueron las palabras predilectas del gobernador para atender la problemática china en Mexicali.

En Sonora y Sinaloa la problemática tomó un fuerte impulso para finales de la década de la década de 1910. Se publica en el diario La Prensa un manifiesto de cara al “problema chino” en los estados, dicta de la siguiente manera:

En sonora y en Sinaloa constituye serio problema la inmigración china. Los hijos de la Republica oriental se han adueñado de numerosos ramos del comercio y de la industria, y es terrible la competencia que imponen aquí por la baratura de salarios y el cortísimo gasto que hacen. Y a tal punto se ha dejado sentir el peligro, que en Sinaloa se han establecidos numerosas agrupaciones encargadas de contrarrestar la influencia de los asiáticos, que no solo disputan a los trabajadores mexicanos a los medios de vida, sino que en ocasiones traen consigo enfermedades contagiosas que encuentran fácil propagación en nuestro territorio. […] entre otras medidas aun mas radicales que prometen poner en obra la Juntas Nacionalistas: que los chinos no se casen con mexicanas, pues esto lo juzgan como eficaz medio de precipitar la degeneración de la raza.[5]

Derivado de esta problemática, en 1919 el Gobierno de Sonora, encabezado por Adolfo de la Huerta, decidió actuar conforme a las peticiones de la comunidad y deportar o “expulsar” a las comunidades chinas que eran tan numerosas en los municipios de Sonora a través de la violencia.[6] Sin embargo, ante la amenaza de intervención federal por legalidad y cuidado de extranjeros por el Derecho Internacional en enero de 1920 se desmantelaría tal operación. Tras estos primeros años de violencia e intervención federal, en la década de los años veinte se implementaron una serie de medidas civiles las cuales iban encaminadas a segregar a las comunidades asiáticas, principalmente con comités antichinos bajo la premisa de preservar la seguridad nacional y evitar la propagación de los vicios, asociando casi exclusivamente a los chinos con el opio, como lo comenta Ana Luz Ramírez Zavala:

De esta manera, diversas disposiciones de carácter federal fueron empleadas por las ligas nacionalistas y por los comités pro-raza para conseguir que se cumplieran sus demandas con respecto a la presencia de los asiáticos en México. A través del Código Sanitario de 1926 y las leyes migratorias -éstas mayormente vinculadas con el tema sanitario- se buscó controlar la presencia de chinos.[7]

Los años veinte fueron un periodo clave para sentar las bases de lo que advendría en tiempos posteriores. Las mismas dinámicas que se probaron durante este momento fueron las mismas que se exacerbaron en los treinta, la gesta de la idea de la raza como un concepto revolucionario no hizo más que radicalizar a la emergente comunidad del nuevo mexicano nacido de la revolución.

Sobre Mexicali y San Luis Río Colorado

Llegados a los años treinta la campaña antichina en Sonora experimentó una radicalización de cara al problema chino, implementándose medidas como lo fue la prohibición de ciertos alimentos, leyes laborales nacionalistas contra extranjeros y finalmente la persecución y expulsión del Estado en 1931, adhiriéndose Sinaloa a esta misma política. Durante estas fechas, la xenofobia y la violencia contra los chinos se incrementaba aun mas en Mexicali y en San Luis Río Colorado.  En Mexicali, la prensa tomaba una importante postura de cara a la presente problemática y se escribía el 11 de agosto de 1930 en el periódico La Opinión lo siguiente:

Contando a veces la Colorado River Land Company con la criminal complicidad de funcionarios y empleados del Gobierno del Distrito, así como de empleados del Gobierno Federal, inundó de chinos esta región a quienes prefiere sobre los mexicanos asegurando que estos son holgazanes y bolcheviques que le llevaran al problema agrario de su feudo. Por su parte, los chinos con sus métodos de cultivo están echando a perder miserablemente las tierras que trabajan. Creo que debe resolverse radicalmente el problema asiático embarcando a los chinos para su país, ya que la inmensa mayoría ha entrado ilegalmente y dado que tenemos indiscutible derecho de buscar para nuestra raza inyección de sangre mejor y de evitar su degeneración.[8]

Como se puede apreciar en el anterior fragmento, los ideales de la revolución como lo es la soberanía, la raza, la tierra y la justicia siguen intactos aun para esta fecha, sin embargo, a él se adhieren otras ideas que durante los años veinte se habrían gestado como lo son la eugenesia y la superioridad. Estos aspectos fueron una constante dentro del discurso implementado por las autoridades locales, estatales y federales. Por su parte San Luis Río Colorado se enfrentaría a un episodio similar que se publica en una nota bajo el titulo Una Amenaza Directa a los Chinos que dice lo siguiente:

El fértil valle de San Luis, Sonora esta seriamente amenazado por el peligro amarillo. Infinidad de asiáticos que traen a salto de mata los oficiales de migración de la vecina nación, han puesto sus ojos en este rico valle. Por otra parte, también los asiáticos que no fueron empleados en las siembras de la presente temporada en el valle de Mexicali igualmente pretenden invadirnos. Esta región cuenta con todo el apoyo del Gobierno del Centro, así como el del señor Francisco S. Elías, gobernador del Estado para evitar dicha invasión; pero en caso de que cualquiera circunstancia esto llegara a verificarse, los colonos de todas las colonias agrícolas están dispuestos a evitarlo y hasta ejercer la acción directa en caso necesario y no permitirán que sean amenazados sus intereses, así como hogares. Varios comerciantes asiáticos radicados en Mexicali están gestionando establecer comercios en distintos puntos de esta región y eso también será evitado a todo trance.[9]

Si bien, dicha nota apela hacia un imaginario, una idea frente a una posible problemática, dos meses más tarde San Luis Río Colorado enfrentó una de las únicas situaciones reales documentadas la cual consta que las mismas mecánicas racistas que operaron a nivel estatal en Sonora, permearon también en la localidad. El evento consta que, tras la expulsión de 9 individuos de origen indostánico desde Mexicali, Baja California, con destino a Santa Ana, Sonora, el paso por San Luis Río Colorado fue obligatorio, a lo cual el entonces comisario de policía Feliciano Anaya no reaccionó de la mejor manera. El oficio en cuestión es una queja dirigida al gobernador del Estado, donde informan del descontento ante el hecho de que se expulse a dicho grupo demográfico en tierras sonorenses, violándose el respeto y la soberanía estatal “denigrando” la imagen del Estado. En dicho documento se refieren de manera despectiva hacia dichos individuos, catalogándoles como “plagas sociales” y “extranjeros no deseables”.

Con esta determinación del Gobierno del Distrito Norte de Baja California, encierra en mi humilde concepto un serio problema para nuestro querido Estado de Sonora; pues, si efectivamente el citado Gobierno tiene dispuesto deshacerse de todos los extranjeros residentes en su Territorio, aprovechándose de un medio tan fácil como el que acaba de usar, en unos cuantos meses más, Sonora se vería indudablemente congestionado de: CHINOS, JAPONESES, HINDUS, etc. y esto redundaría en perjuicio de todos sus habitantes.[10]

Dichas tendencias resultaron en la persecución y expulsión de los grupos orientales, los chinos, quienes fueron los principales afectados, se vieron inmersos en toda una dinámica de racismo exacerbado en Sonora. Para septiembre de 1931 se comentaba en la prensa nacional extranjera e hecho de que ya iban mas de mil chinos expulsados del territorio, quienes, temiendo de las represalias en México, cruzaban ilegalmente a Estados Unidos para posteriormente buscar una vida más pacífica.[11]

Conclusiones

El presente trabajo es un esbozo, apuntes de una problemática inmensa con diversas matices que no representa ni hace justicia a todos los procedimientos y sucesos que tomaron lugar en el periodo histórico en cuestión. No obstante, es necesario traer a discusión tópicos que no han sido debidamente atendidos en la localidad y aportar a las bases de una posible investigación más amplia. El racismo, la persecución y la violencia infligida contra determinados grupos minoritarios quienes representan una otredad ante las comunidades hegemónicas ha sido una constante a lo largo de toda la historia mexicana, desde políticas excluyentes empresariales hasta expresiones culturales que atentan contra las dinámicas sociales establecidas. El conflicto de lo chino fue una problemática real importante para el devenir no solo nacional sino internacional, la exclusión y persecución exacerba las relaciones diplomáticas entre naciones. En el caso de México, la relación con Estados Unidos deterioró importantemente en la década de los treinta, pues entre la violencia, la tensión y las deportaciones, ambos espacios representaban un riesgo para las comunidades involucradas. La memoria, el olvido y el reconocimiento son factores íntimamente relacionados que, hoy en día repercuten directamente en la implementación de políticas con incidencia social.

Referencias

Periódicos

La Opinión de Los Ángeles

La Prensa

Libros

Gómez Izquierdo, José Jorge. (2019) El Holocausto Chino. Biopolítica y Racismo de Estado en México. (1986-1934) en Revista de Estudios Foucaultianos. 7 de diciembre de 2019, N. 7. Y La Prensa 10 de enero de 1920.

Ramírez Zavala, Ana Luz. (2016) La Justificación higiénico-sanitaria en la campaña antichina, 1924-1932. En Revista Letras Históricas, N. 14

Sánchez Ogas, Yolanda. (2021) Historia de los chinos en el valle y ciudad de Mexicali.

Archivos

Archivo Histórico del Municipio de Caborca.


[1] Oficio N. 148. Del Comisario de policía Feliciano A. Anaya al C. Gobernador del Estado de Sonora. Fechado el 25 de octubre de 1930. Archivo Histórico de Caborca, Colección Comisaría de San Luis Río Colorado.

[2] Sánchez Ogas, Yolanda. (2021) Historia de los chinos en el valle y ciudad de Mexicali. (pág. 103)

[3] La Prensa. 15 de noviembre de 1919. (pág. 5)

[4] La Prensa. 20 de septiembre de 1919. (pág. 1)

[5] La Prensa. 31 de mayo de 1919. (pág. 8)

[6] Gómez Izquierdo, José Jorge. (2019) El Holocausto Chino. Biopolítica y Racismo de Estado en México. (1986-1934) (pág. 214) en Revista de Estudios Foucaultianos. 7 de diciembre de 2019, N. 7. Y La Prensa 10 de enero de 1920.

[7] Ramírez Zavala, Ana Luz. (2016) La Justificación higiénico-sanitaria en la campaña antichina, 1924-1932. En Revista Letras Históricas, N. 14

[8] La Opinión. 11 de agosto de 1930. (pág. 5)

[9] La Opinión. 20 de agosto de 1930 (pág. 2)

[10] Oficio N. 148. Del Comisario de policía Feliciano A. Anaya al C. Gobernador del Estado de Sonora. Fechado el 25 de octubre de 1930. Archivo Histórico de Caborca, Colección Comisaría de San Luis Río Colorado.

[11] La Opinión. 6 de septiembre de 1931.

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