Por: Sebastián Alejandro Li Tapia
Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Baja California

Introducción
Repulsión es una película dirigida por el director Roman Polanski estrenada en 1956, en esta película se nos muestra un momento en la vida de una joven llamada Carol Ledoux, un momento en el que la santidad de su vida se ve infestada por una insidiosa criatura, el hombre, el propósito de este ensayo recae en hacer una exploración filosófica acerca de lo que significa ser hombre desde la perspectiva de la protagonista de la película, Carol.
Como cualquier otro análisis que parte de una visión feminista es difícil separar el texto del activismo, ya que la filosofía feminista y el activismo están interconectados, pero el análisis de esta película parte con la intención de satisfacer una curiosidad ontológica; en el mundo de Carol los hombres son posicionados como asquerosas, molestas, culminando en peligrosas criaturas, Carol carga con ella una desarrollada posición ontología referente al hombre, los misterios del ser del género masculino están claros para ella, por lo tanto el ejercicio de este ensayo es investigar la visión del hombre a través de los ojos de Carol, no contradecirla o
afirmarla, pero entenderla.
Para realizar este acercamiento ontológico, es necesario hacer un trabajo preliminar que consiste en una sinopsis de los eventos de la película. La historia comienza con Carol trabajando en un salón de belleza, donde atiende a una clienta que le comenta que parece distraída y le pregunta si está enamorada. Desde este punto, podemos observar cómo, incluso en un espacio diseñado para mujeres, la presencia del hombre se hace sentir. Al salir de su trabajo, Carol regresa al departamento que comparte con su hermana. El hogar que comparten ha sido recientemente el refugio del novio de su hermana, quien más tarde descubrimos que está casado. En este primer momento, queda claro que Carol repudia la idea de compartir su hogar con ese hombre, algo que se evidencia cuando se queja con su hermana al encontrar una navaja de afeitar en su baño.
A la mañana siguiente, tras una noche difícil, vemos a Carol despertar y dirigirse a su trabajo. Durante un descanso, sale a comer y se encuentra con Colin, un hombre que intenta pretenderla. Colin la lleva en su auto hasta su casa y, antes de que Carol pueda bajarse, intenta besarla. Aunque Carol inicialmente se niega, Colin insiste y logra besarla. Después de este evento, observamos a nuestra protagonista correr hacia su departamento, donde se lava la boca con evidente disgusto tras haber sido besada por Colin.
Al día siguiente, Helen, la hermana de Carol, se va de vacaciones con su novio. Este es el punto en el que el deterioro mental de Carol comienza a acelerarse. Observamos cómo Carol empieza a desasociarse con mayor frecuencia, alucinando y realizando acciones que no parecen tener ningún sentido.
Después de tres días sin ir a trabajar, Carol finalmente se presenta en su lugar de empleo, donde, aparentemente de manera intencional, le corta el dedo a una de sus clientas. Tras este incidente, Carol es enviada al vestuario de su trabajo, donde interactúa con su compañera Bridget. En esta escena, por primera vez en toda la película como Carol comparte una risa con alguien y activamente disfruta la compañía de alguien más.
Al regresar a su departamento, aparece Colin, quien demanda que Carol le abra la puerta para poder hablar. Carol se niega, pero Colin decide derribar la puerta. Una vez dentro, mientras Colin le da la espalda a Carol explicándole sus sentimientos hacia ella, Carol lo golpea en la nuca con una lámpara, un impacto que lo mata instantáneamente.
Después de un encuentro violento con el casero del edificio y varias noches en las que Carol alucina hombres entrando a su cuarto para violarla, Helen y su novio regresan de sus vacaciones. Al llegar, encuentran el departamento destrozado, el cuerpo de Colin y a Carol debajo de la cama de Helen en un estado catatónico. Así concluye la película.
Carol se posiciona en la narrativa como un personaje que tiene definida una postura ontológica respecto al hombre. Aunque a lo largo del film Carol nunca expone explícitamente cuál es su posición, esto no resulta necesario. El trabajo que procede es desmenuzar esta conceptualización a partir de lo que se nos presenta en el largometraje. Por lo tanto, la pregunta que vamos a responder es: ¿Qué significa ser hombre a partir de la experiencia vivida por Carol?
“Men are distinguished from women by their commitment to do violence rather than to be victimized by it. Men are rewarded for learning the practice of violence in virtually any sphere of activity by money, admiration, recognition, respect, and the genuflection of others honoring their sacred and proven masculinity”– (Dworkin, 1989, p. 53)
El pretendiente de nuestra protagonista ejemplifica esta característica que diferencia al hombre acorde a Andrea Dworkin. A lo largo de la narrativa, observamos cómo Colin no solo demuestra que realmente no conoce a Carol, sino que gran parte de su interés hacia ella surge de un deseo de encajar con sus amigos. Es a raíz de los comentarios de otros hombres en un bar que Colin decide forzar a Carol a besarlo.

Lo que expone esta situación es que el hombre tiene una facilidad inquietante para la violencia. Lo que para Carol representa una repugnante violación, para Colin es simplemente el state of affairs de la relación entre hombres y mujeres. Para el hombre, el acto de violentar a la mujer, ignorando sus deseos y su comodidad, se convierte en una forma de romanticismo que, al no ser correspondido, genera frustración. Esta frustración a menudo culmina en más violencia. La mujer, víctima del cortejo del hombre, se encuentra con pocas opciones para responder al interés masculino, ya que este generalmente se posiciona con mayor poder, tanto físico como político, en relación con la mujer, particularmente en el punto de espacio-tiempo en el que transcurre el largometraje.
Esta idea, referente a la drástica diferencia de influencia sobre las dinámicas de poder que permean interacciones entre hombre y mujeres se refleja en una de las escenas más impactantes y perturbadoras del film. Después de varias noches en las que Carol es violada en sus sueños, decide maquillarse y ponerse un vestido de su hermana para dormir. La implicación de esta escena es que Carol, resignada a la realidad de su situación, intenta adaptarse a los deseos del hombre, con la esperanza de que, al tomar esa iniciativa, la violencia disminuya. Este gesto refleja su esfuerzo por tomar al menos un poco de control sobre su situación.
“¿La mujer? es muy sencillo, dicen los aficionados a las fórmulas simplistas: es una matriz, un ovario; es una hembra y basta esa palabra para definirla. En la boca del hombre el epíteto suena como un insulto y, sin embargo, no tiene vergüenza de su propia animalidad y se siente orgulloso, por el contrario, si dicen de él que <¡es un macho!> “- (Beauvoir, 1957, p. 29)
Esta cita de Beauvoir expone la relación entre el hombre y la mujer, y cómo estos interactúan. Para el hombre, la animalidad representada a través de sus acciones es justificada e incluso recompensada en el ambiente socio-político. El hombre encuentra comodidad al calificarse como macho porque se percibe como un concepto completo, ya que la historia del pensamiento está, en su mayor parte, enfocado al hombre y su relación con el otro como el objeto de estudio fundamental.
En cuanto a la mujer, hay dos facetas que deben analizarse. La primera es que, para el hombre, la mujer es representada principalmente por su capacidad de proporcionar placer sexual y por su función reproductiva. La relación del hombre con la mujer parte de esta contextualización. Por lo tanto, no resulta sorprendente que, en las conversaciones contemporáneas sobre género, el concepto de mujer se reduzca con frecuencia a su aparato reproductor y a lo que este implica en relación con el hombre.
La razón por la cual esta relación (este campo epistemológico que define el hombre) resulta tan difícil de expandir, incluso para hombres conscientes de las injusticias que recaen sobre las mujeres, es que el hombre se percibe a sí mismo como un individuo completo, mientras que la mujer es vista como un individuo en construcción. Recordemos que, hasta hace muy poco en la historia occidental, la mujer logró obtener emancipación política/económica y desligarse de la subordinación al hombre en este ámbito.
Carol, como una joven de 16 años, es posicionada inicialmente como ignorante frente a este state of affairs. Sin embargo, en contraste, las mujeres mayores que la rodean están profundamente inmersas en el juego político de las relaciones. Un ejemplo es la hermana de Carol, quien es plenamente consciente de que su novio está casado, así como varias mujeres mayores con las que Carol interactúa y que le ofrecen consejos sobre los hombres.
Estas mujeres no representan una negación del hombre, sino que se asemejan al rol pasivo y sumiso clásico asignado a la mujer. En cambio, Carol, con su evidente asco hacia los hombres, se posiciona como una negación efectiva. Es a través de esta verdadera negación del hombre que Carol se presenta como el primer paso hacia la formación de un individuo femenino autónomo.
“Simone de Beauvoir’s view of gender as an incessant project, a daily act of
reconstitution and interpretation, draws upon Sartre’s doctrine of pre reflective choice and gives that difficult epistemological structure a concrete cultural meaning. Prereflective choice is a tacit and spontaneous act which Sartre terms ”-(Butler, 1986, p. 36)
Hay una escena en este largometraje que encapsula el deseo de Carol de posicionarse fuera de la dinámica de formación del individuo entre mujer y hombre. Cuando llega al departamento por primera vez, vemos a Carol observando el monasterio frente a su casa. Allí contempla a un grupo de monjas, vestidas de blanco, jugando a la pelota. Esta escena, simboliza el deseo de Carol no solo de existir alejada de la influencia del hombre, sino también un anhelo por regresar a su infancia.

Carol, como una joven de 16 años, es forzada, a lo largo de los eventos de la película, a experimentar la brutal realidad de existir en un mundo dominado por una fuerza opresora. En esta cita de Butler, observamos cómo la formación del individuo y el movimiento del ascético son las fuerzas que desencadenan el desenlace del largometraje. Se presentan ejemplos de mujeres que han rechazado esa formación y, al hacerlo, interrumpen el desarrollo del individuo. En contraste, tenemos a Carol, quien encarna esa negación.
A través de su experiencia cotidiana, Carol sufre constantemente el proceso de reconstrucción personal. Sin embargo, esta reconstrucción se nos muestra como algo doloroso y abrumador, demasiado para ella. Esto culmina en la escena final, donde, después de todo lo que ha vivido, Carol es destruida por su propia mente.
Conclusión
Es importante recalcar que, como hombre, la visión ontológica de Carol los posiciona de manera visceralmente negativa. Por lo tanto, es fácil caer en un rechazo de la postura presentada por el largometraje, ya que, en efecto, no todos los hombres carecen de la empatía que se muestra en la película. Sin embargo, en lugar de posicionarse a la defensiva frente a la monstruosidad del hombre, resulta más productivo tomarla en cuenta. Todos llevamos aspectos de nuestra formación que cargan consigo el bagaje de la intolerancia del pasado. No toda maldad se hace presente de manera obvia, y, por ende, esta visión del hombre tiene como propósito plantear la pregunta: ¿Qué tanto de lo que soy comparto con Colin? Solo a través de esta admisión de la problematicidad interna es posible comenzar a comprenderla y, finalmente, eliminarla.
Referencias
- Beauvoir, S. (1957). El sexo los hechos y los mitos. Argentina: Ediciones Leviatán
- Butler, J. (1986). Sex and Gender in Simone de Beauvoir’s Second Sex, (72, 35-48). https://doi.org/10.2307/2930225
- Dworkin, A. (1980). Pornography Men Possessing Women. Toronto: Penguin books
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