Por: Alvaro Apodaca Mendoza
La Feria del Algodón es la festividad vigente mas antigua que posee San Luis Río Colorado, sus orígenes se remontan a mediados del siglo XX, donde tanto México como Sonora atravesaban un proceso importante en cuestión de modernización y progreso. En un contexto de desarrollo económico y sociocultural, San Luis Río Colorado implementó ciertas medidas y campañas enfocadas a promover el ánimo e ímpetu ciudadano, entre estas, una festividad que alberga en sí un trasfondo histórico y cultural el cual permanece incluso hasta nuestros días. El espacio, el comercio y la fiesta, son solo algunos de los elementos que fungen como espejos sociales dentro de las comunidades, el surgimiento y posterior desarrollo de estos está inherentemente determinado por el contexto sociopolítico al cual están sujetos. Ahora bien, si la fiesta es un espejo social ¿Qué representa la Feria del Algodón?
Para comprender el surgimiento de dicha festividad, hay que comprender el proceso histórico, y este se remonta a los años veinte del siglo XX, donde producto de la prohibición estadounidense, tanto en Tijuana, Mexicali y San Luis Río Colorado durante su época de comisaría (1924-1939), el crecimiento poblacional y económico estuvo fuertemente influenciado por el turismo lúdico estadounidense que frecuentaba la localidad y el desarrollo de una zona de tolerancia, en el caso de San Luis, esta abarcaba las actuales calles Morelos, Cuauhtémoc y Primera, Sobre las Avenidas Internacional y Obregón. Tal fue el caso que tan solo en siete años San Luis Río Colorado paso de ser referido en la prensa estadounidense como un pueblito cruzando el río a ser conocido a lo largo de la frontera por “sus populares clubes”,[1] pues tan solo en cuatro años, de 1924 a 1928, se establecieron 14 expendios y 5 fábricas de licor, siendo los más populares el International Club y el Club San Luis. Este proceso significó un hito importante en la percepción y opinión publica regional, en general, hablar de este espacio regional era hablar de inmoralidad, vicio y perjuicio, gestando de esta manera una leyenda negra compartida con las vecinas ciudades bajacalifornianas.

Consecuencia del turismo lúdico estadounidense establecido en la comisaria, dicha leyenda en San Luis Río Colorado prevalecería hasta su municipalización en 1939. En este contexto, tras verse afectada la moral de las familias, las autoridades una vez institucionalizadas implementaron ciertas medidas en pro de la construcción ciudadana de la comunidad.
Llegados a los años cuarenta del siglo XX México experimentó un auge económico derivado principalmente de los sucesos ocurridos en la Segunda Guerra Mundial, pues mientras las potencias se encontraban en pleno conflicto, en el territorio nacional se suscitaron hechos que aportaron enormemente a la bonanza económica como la expropiación petrolera, la implementación del programa bracero e incluso la producción y exportación cinematográfica. A este periodo se le conoció popularmente como el “Milagro Mexicano”, de esta manera se comenzó a gestar la idea de la modernidad y la modernización la cual permeó a lo largo de todo el país y se reflejó a manera de producción del espacio público y social. Dichos espacios se nutrieron de escuelas, parques, oficinas gubernamentales y sitios de recreación como museos, bibliotecas, entre otros. Ante esta dinámica, no solo se beneficiaron las grandes metrópolis del centro del país sino también las ciudades fronterizas del norte.
Alrededor de todo el país comenzaron a surgir edificaciones que adoptaron el discurso y diseños de la modernidad. La arquitectura y los arquitectos tuvieron un papel fundamental para la creación de estos espacios los cuales priorizaron la utilidad sobre la estética. Esta tendencia tuvo una amplia relevancia en las administraciones de los presidentes Manuel Ávila Camacho (1940-1946) y Miguel Aleman (1946-1952), quienes operaron bajo la iniciativa de “producir espacios habitables” (Boils, 1986, pp. 323).
Por su parte, en Sonora en este mismo periodo surge el General Abelardo L. Rodríguez quien se postula para gobernador del Estado. En sus discursos es notable una fuerte tendencia hacia la modernización y el progreso; dicho por el mismo el 23 de mayo de 1943:
Entre los conglomerados humanos que componen las naciones del mundo, estas se pueden clasificar en varias categorías: las hay potentes, opulentas, avanzadas, progresistas y cultas; las hay débiles, pobres, atrasadas e incultas. A este último grupo, desgraciadamente pertenecemos nosotros, a pesar de que contamos con los elementos básicos para figurar dentro del primero. Contamos con inmensas e incalculables riquezas en recursos naturales que yacen inertes, olvidados y sin explotar, y contamos con un pueblo inteligente, pero atrasado, sin preparación ni conocimientos para aprovechar las circunstancias que nos rodean.
Discurso pronunciado en ocasión de haber sido declarado
candidato del Partido de la
Revolución Mexicana a Gobernador del Estado
Así mismo, durante su gestión como gobernador del Estado de Sonora impulso proyectos enfocados en dicha modernización con la construcción de la cineteca de Sonora y el actual Museo y Biblioteca de la Unison.
En dicho contexto, durante los años 1944 y 1958 se estableció un nuevo espacio de esparcimiento social (el actual centro histórico) el cual representara no solo una nueva imagen moderna para la localidad sino nuevos valores sobre los cuales se erigiría el nuevo San Luis. Dicho espacio se concentró sobre las Avenidas Miguel Hidalgo y Costilla y Francisco Eusebio Kino entre las calles tercera y cuarta, nutriéndose principalmente por el parque local, rodeado por la Parroquia Inmaculada Concepción, las Oficinas Municipales y la escuela primaria Abelardo L. Rodríguez.

En este momento histórico, 1952, la sociedad sanluisina se encontraba en un importante desarrolló social. Los clubes, garitos y cantinas que alguna vez fueron foco de vicio, inmoralidad y perjuicio, ahora se anunciaban a sí mismos en los periódicos locales como centros familiares y de absoluta moralidad, esto de la mano del Sindicato Único de Cantineros y Meseros de San Luis (SUCMSL), un organismo que regulaba y formalizaba junto al ayuntamiento el ramo del licor en la localidad. Asimismo, para los años cincuenta del siglo XX, la antigua zona de tolerancia se desplazó hacia la entonces periferia de la ciudad, estableciéndose en delante las cantinas en la avenida Libertad y la avenida Carranza desde la calle quinta hasta la séptima.
Un proceso de modernización el cual institucionalizó los valores del Nuevo San Luis, ahora la localidad concentró en sí a la sociedad, la religión, la educación y el gobierno. Sin embargo, la renovación no constó solo de la edificación de ciertas instituciones, sino que fue acompañado de un discurso enfocado al núcleo de toda una sociedad, la moral y la familia. Ejemplo de lo anterior se muestra en la prensa local, donde se encuentran dos casos que dan fe de dicha evolución. El primer caso se da en 1947 dentro de la sección de anuncios del periódico Vía Libre donde el cine Maya (ubicado en la antigua zona de tolerancia) se anunciaba a sí mismo como “el único centro moral para divertirse”. Por otra parte, el International Club (el único que sobrevivió en la antigua zona de tolerancia) que en 1947 se anunciaba como “el mejor club nocturno de la frontera” cambia a anunciarse en 1952 como un “centro familiar de reconocida seriedad”.[2]

Ahora bien, no bastaba solo con erigir un nuevo San Luis, habría que mostrarlo, de esta manera, dentro del presente contexto histórico-social se proyecta la creación de la Feria del Algodón, una festividad ideada principalmente para atraer a “un turismo más útil”[3] el cual promoviera el comercio agrícola de la localidad a nivel regional, invitándose a la población de Yuma, Calexico, Valle Imperial y Mexicali, y con el apoyo gubernamental y del club social Club de Leones, se dio paso a la realización de la misma.
La primera Feria del Algodón se realizó del 20 al 23 de noviembre de 1952. La orden del día consistió en la inauguración y coronación de la Reina de la Feria del Algodón, “la graciosa majestad” Rosa Amelia I y la Reina Infantil del Algodón Silvia I por parte del presidente municipal Isidro Parra Holguín en el Cine Maya. Posterior a la coronación, se imparte un discurso a cargo Jesús María Urías relativo a la revolución y se terminó con el desfile dirigido al Palacio Municipal, frente al parque Benito Juárez en el cual participaron importantes funcionarios públicos y representantes de la sociedad como escuelas, sindicatos (destacando la participación del SUCMSL) y clubes sociales.

Ahora bien, ¿Qué nos revela esta primera feria del algodón?
Comprender la fiesta es comprender a la sociedad; los procesos culturales por los que atraviesa una sociedad es respuesta intrínseca al tiempo vívido. Asimismo, comprender la configuración espacial de una ciudad es comprender la cultura misma.
El espacio social, como lo refiere Pierre Bourdieu, constituye una pieza fundamental en la constitución del espacio público, este se construye a partir de los grupos que se distribuyen en el en función del capital económico y cultural que representen, este a su vez aporta a la creación del habitus, el cual a grandes rasgos se entiende como el conjunto de las prácticas y representaciones de una determinada condición social como la clase o el estilo de vida. [4]
Asimismo, como lo refiere Pilar Gonzalbo Aizpuru, la vida cotidiana, es la expresión más evidente de la acción del hombre. A través de ella se puede explicar el desarrollo histórico del humano en sociedad a partir de la búsqueda y la inclusión de elementos particulares con respecto al mundo en el que vivieron, incluyéndose, entre otras cuestiones; paisajes, lugares, poblados, tradiciones, antecedentes y acontecimientos relevantes y recordados. Dichos procesos no deben ser aislados, sino que responden a un conjunto el cual se enriquece a partir de los modelos y paradigmas establecidos por una sociedad en particular. La búsqueda en lo común o la cotidiano resulta en la explicación de lo general a partir de lo particular, un paradigma donde la sociedad es la protagonista que adapta su propio modelo de vida.[5] En este sentido, el mismo habito, la cotidianidad nos refiere a una expresión social de mayor relevancia, la festividad o más específicamente en este caso, la feria.
La feria, como lo refiere Herón Pérez, es el aspecto socio-comercial de la fiesta, por una parte, involucra los aspectos festivos, costumbres y tradiciones y por otra se enfoca en las cuestiones comerciales de la comunidad. Sin embargo, esta festividad revela aún más de lo que se entreve, citándole textualmente: «Es en la feria, en efecto, el lugar donde se realizan así sea fugazmente y de mentiras, muchas de las utopías y sueños del mexicano pobre»,[6] yace aquí el punto central del análisis a la festividad pues nace en ella la representación, el anhelo y la tradición.
Organizada por el Club de Leones y el Comité de Festejos Cívicos-Sociales, la primera Feria del Algodón se decidió realizarse del 20 al 23 de noviembre, esto sin duda no fue un hecho aislado, sino que se proyectó de esta manera para dar un énfasis y realce a los festejos del 20 de noviembre, cuarentaidosavo aniversario de la Revolución Mexicana, una celebración la cual consiste en darnos identidad como sociedad y como mexicanos, específicamente celebrarla en frontera representa un recuerdo que, pese a la lejanía con la capital, seguimos siendo parte del territorio.
En el discurso, refiere Michel Foucault es tan importante lo que se dice como lo que se calla, y en una representación lo que se exhibe y lo que se oculta.[7] En este sentido, siendo el desfile alegórico una representación visual, se convierte en un discurso performático, es pertinente entonces para el presente trabajo realizar un breve análisis. Como se mencionó anteriormente, este fue conformado por distintos sectores del cuerpo civil de San Luis Río Colorado, y se le refirió en distintas ocasiones por el periódico local como un recorrido que atravesaría “la ruta de la prosperidad y el progreso”.[8] Participaron en él; los funcionarios públicos, el grupo de conscriptos, el Club de Leones, el sindicato de músicos, el sindicato municipal, escuelas locales, la reina de la feria y las princesas. Sin embargo, una participación que destacó fue la del sindicato de cantineros (SUCMSL), de quienes se refieren en la prensa local como el sindicato mejor organizado y “cuidadosamente uniformados”, haciendo incluso la comparación con el sindicato de músicos quienes iban con vestimenta informal. [9]
Ambos eventos, la inauguración en el Cine Maya y el desfile alegórico están íntimamente relacionados por una conexión entre el pasado y el presente. El acto inaugural fue una presentación del nuevo San Luis a la sociedad turística y vecinal, la sede para tal actividad en el Cine Maya el cual está ubicado en la antigua zona de tolerancia fue una exhibición de que dicha área, ya no representa el ocio y el perjuicio que alguna vez representó. El uniforme y la organización del sindicado de cantineros (SUCMSL) en el desfile alegórico representa una nueva cara del negocio que alguna vez perjudicó a la sociedad, ya no simbolizan la inmoralidad, sino el orden y el trabajo digno. Asimismo, la designación del parque Benito Juárez como destino de la ruta del desfile, no es una cuestión distinta a la capacidad del municipio de mostrar las nuevas construcciones del San Luis moderno, una área marcada por la presencia de la religión, la recreación, la educación y el gobierno. Ambas partes de la inauguración, tanto la ceremonia en el Cine Maya como el desfile, son un discurso performático establecido para marcar una nueva perspectiva con respecto a la imagen de San Luis Río Colorado.
La festividad como objeto de estudio nos permite comprender no solo el momento histórico, sino las propias dinámicas sociales, aquello que se representa, lo que se establece y para quienes se muestra.
[1] Calexico Chronicle. December 6, 1921 (pag. 1) May 3, 1928 (pag. 1)
[2] Vía Libre. 24 de noviembre de 1947. (pág. 2) La Voz de San Luis. 14 de septiembre de 1952. (pág. 3)
[3] La Voz de San Luis. 23 de agosto de 1952. (pág. 1)
[4] Bourdieu, Pierre. (1997) Capital Cultural, Escuela y Espacio Social. (pág. 28-32)
[5] Gonzalbo Aizpuru, Pilar. (2019) Hablando de Historia. Lo Cotidiano, Las Costumbres, La Cultura. (pág. 92)
[6] Pérez Martínez, Herón. (1998) Mexico en Fiesta. (pág. 16)
[7] Foucault, Michel. (1970) El Orden del Discurso. (pág. 14)
[8] La Voz de San Luis. 16 de noviembre de 1952. (pág. 1)
[9] La Voz de San Luis. 23 de noviembre de 1952. (pág. 1)
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