Por: Alvaro Apodaca Mendoza
Por décadas, la historia del arte se ha centrado en explicar la evolución de las comunidades en un tiempo y espacio determinado a través del cómo se representan ciertas características propias de los objetos de estudio. Usualmente se tiende a asociar dichas representaciones como parte de la identidad de la sociedad que las produjo, por eso mismo, este articulo pretende exponer brevemente el proceso y el momento en el que se encuentra la actual sociedad que habita la localidad de San Luis Río Colorado a través de dos pinturas que se encuentran expuestas en el Museo Regional; Nuestras Raíces de Juan Antonio Contreras Frías y Brújula del Desierto de Emma Mondaca y Gabriela Quibenz en colaboración con el Colegio de Arquitectos. Con esto en mente, es pertinente cuestionar ¿Qué nos dice el arte sobre San Luis Río Colorado?
El arte y la identidad están íntimamente conectados, recordando lo que comenta Gilberto Giménez, la identidad surge a partir de la relación existente entre la representación construida del sí mismo y el colectivo mediante el cual se reconoce, resultando en el “nosotros”,[1] mientras que el arte según comenta Ernst Gombrich, es una representación y expresión humana determinada por un contexto especifico.[2] En ambos sentidos la identidad se distingue por apelar al discurso de la memoria y la representación, lo cual otorga un sentido de pertenencia social.
A lo largo de la historia San Luis Río Colorado ha atravesado distintos procesos que le han dado forma como comunidad; su etapa como rancho, el establecimiento de la colonia, el proceso de conversión a comisaria, el auge algodonero, las primeras grandes construcciones y la formación de grupos y asociaciones civiles y culturales. De igual manera se han realizado eventos y festividades características las cuales robustecen la unión social como la Feria del Algodón. Sin embargo, y a pesar de que tras 108 años desde su fundación se ha poblado, habitado y conformado, es una ciudad relativamente joven y la consolidación identitaria ha sido siempre un gran reto.
Primeramente, la posición geográfica de la ciudad le otorga cualidades propias muy características, la condición de frontera le brinda una sociedad fluctuante demarcada por la migración, provocando que haya un constante flujo transitorio para quienes tienen un destino diferente al de San Luis Río Colorado y una posterior estática para quienes se terminan asentando en la ciudad, esto da como resultado una primera etapa de población conformada por extranjeros, no obstante, en tiempos más recientes, se ha desarrollado una nueva etapa con una generación la cual ya es propia de la ciudad la cual nació y desarrolló su vida en el poblado.
En segundo lugar, el estar dentro de la dinámica de la conjunción de los 4 estados conformados por Sonora y Baja California por parte de México y Arizona y California por parte de Estados Unidos provoca que la localidad acuñe un proceso de propiedad particular muy distinto al de otras ciudades fronterizas, como lo menciona Antonio Parra “El norte de México no es sólo uno, sino muchos, y cada una de sus zonas geográficas y literarias posee cualidades propias, aunque corra entre la obra de nuestros escritores un cierto aire de familias”[3] y San Luis Río Colorado no es la excepción.

Comenzando con la obra del Mtro. Juan Antonio, Nuestras Raíces muestra una comunidad donde converge la tradición, la cultura y la historia, aglomerando en sí los principales elementos que nos han acompañado durante el desarrollo de la región como; el desierto (el gran desierto del Altar), la pesca y el machorro (el Golfo), los grupos originarios (los Cucapá que habitan la localidad y los Yaquis representando a Sonora), el algodón en la esquina inferior derecha, en el centro el Río Colorado y por último, resaltando sobre el mar, los pioneros que llegaron para habitar la localidad.
Como se puede apreciar, a través de Nuestras Raíces se narra la historia no solo de San Luis Río Colorado sino de su sociedad, donde se da lugar a los fundamentos de nuestra comunidad. Trazos simbólicos de nuestra historia que conforman una semblanza cultural viva hasta el día de hoy.

Por otra parte, Brújula del Desierto es una obra que involucra un panorama más amplio de elementos y que abarca un sentido más natural de la región, incorporando elementos característicos de la flora y la fauna como la Ciénega de Santa Clara, el Pinacate y las palmas datileras junto con La Tortuga del Desierto, El Correcaminos Californiano, la serpiente de Cascabel Cornuda y el Lobo Mexicano, todo frente al Sol característico del desierto, representado a través de los colores icónicos de la etnia Cucapá.
Dos obras que muestran un proceso cultural representado por dos generaciones distintas, donde los propios elementos característicos de la localidad cambian. Por una parte, el algodón se muestra como uno de los elementos más reconocibles de la región mientras que en un proceso posterior es ya la palma datilera la cual sobresale. Mientras que en la obra de Juan Antonio Contreras se destaca la participación humana, la obra de Emma Mondaca indica una aproximación más regional donde la propia naturaleza
Ambas obras resultan interesantes de analizar debido a las implicaciones identitarias que representan, mientras que Juan Antonio adopta una perspectiva mas enfocada al desarrollo evolutivo de la región, teniendo como protagonista la presencia social, Emma opta por una visión más focalizada al entorno, que, a final de cuentas, este determina enormemente el devenir de las sociedades que habitan dichas zonas. Ambas perspectivas se complementan perfectamente de manera integral y dan razón de las comunidades tanto de la vieja guardia como las contemporáneas.
[1] Giménez Montiel, Gilberto. (2005) Teoría y Análisis de la Cultura. (pág. 90)
[2] Gombrich, Ernst (1999) Los Usos de las Imágenes. Estudio Sobre la Función Social del Arte y la Comunicación Visual. (pág. 57)
[3] Gewecke, Frauke. (2012) De espacios, fronteras, territorios: topografías literarias de la Frontera Norte. (pág. 112) Frauke citando a Eduardo Antonio Parra en torno a la concepción de las zonas geográficas, haciendo la diferenciación entre al menos 3 Nortes; Noreste (Monterrey) Norte (Ciudad Juárez) y noroeste (Tijuana y Mexicali)
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